Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. — Jeremías 33:3
Ojalá ya estés comenzando cada día con la sana costumbre de buscar a Dios primero y continuarlo durante todo el día. No dejes que esto se convierta en rutina con poco entusias- mo. Dios quiere que seamos realmente sinceros y apasiona- dos en nuestras oraciones. Encontramos personas en toda la Biblia que invocaron a Dios; algunos para dirección, algunos para provisión y otros para ser curados o entregados. Fueron gritos apasionados que a menudo detuvieron a Jesús en su camino. ¿De qué te apasiona o incluso te desespera recibir de Dios?
Alcance del día:
Asolas, escribe una lista de lo que te apasiona o te deses- pera. Clama a Dios por cada uno de las cosas en tu lista. Afirma lo que la Biblia dice que Dios está atento a su clamor.



